UN TIEMPO DE REFLEXIÓN

Todo feiz nacimiento trae siempre aparejado
en las familias bien conformadas incremento
de sus componentes hasta a veces inesperado.
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En los mejores ejemplos el nuevo benjamín
es recibido con alegría propia cual alborozo 
aunque no falte quien piense de modo ruin.
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No obstante son menos afortunadamente 
las situaciones de alumbramiento no querido
despertando ilógico rechazo por consiguiente.
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Cuando esto poco grato sucede innegablemente
se produce un resquebrajamiento en la relación
el bebé resulta dañado por su madre increíblemente.
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Cabe preguntarnos qué ocurre incivilizadamente
acaso esa unión natural y sanguínea no amerita
la oportunidad de estrechar lazos profundamente.    
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Cómo una cabeza poco cuerda y nada de sensata  
puede elucubrar desprenderse de un hijo angelito 
concebido en sus entrañas para seguir vida pacata.     
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Son hechos recurrentes e impensados de la vida  
que aunque nos duelan y verdaderamente disgusten 
uno no puede abstraerse ante realidad compungida.
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Pues provoca realmente indignación y gran desilusión  
pensar que cosas así en la cotidianidad pasan también
y ojalá esas malas madres tuvieran tiempo de reflexión.
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Juan Alberto "Beto" Gómez
Corrientes - Argentina
Derechos Reservados de Autor (00.18/30082013)